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Organiza Delegación de Fiestas y Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Los Barrios.

Producción logística META-andalucía

Fechas del 5 al 9 diciembre 2013

 

Vestimenta Popular Romántica

En la Fiesta de la Montanera de Los Barrios vamos a promocionar el uso de la vestimenta serrana rondeña y campogibraltareña de la época romántica del siglo XIX, una forma peculiar de vestidos, trajes y atalajes de la caballería que usaban los majos y majas por todo este extenso territorio, y que nos describen a la perfección los Viajeros Románticos que partían desde Gibraltar hacia Ronda, por el Camino Inglés, atravesando toda la Serranía rondeña.

El Majo Serrano Rondeño:

A mediados del siglo XVIII se produjo en España un rechazo de tinte popular a las modas extranjeras de raíz francesa: se trataba del "majismo", el primer gran fenómeno de creación de identidad relacionada con la indumentaria "tradicional". Aunque supuestamente inspirada en tipos populares, esta clase de indumentaria se confeccionaba con materiales de gran calidad y era a menudo empleada por la clase alta. La invasión napoleónica hizo que la reacción casticista de los majos se prolongará ampliamente en el siglo XIX, y las prendas de majo que antes llevaron ricos burgueses y nobles desocupados pervivieron, ahora sí, en el vestir popular, sobre todo en Andalucía y especialmente en la Serranía de Ronda y Campo de Gibraltar. El fenómeno del majismo viene de la aceptación de entre las clases altas del traje popular o tradicional, el primero que se vestió y retrató de majo andaluz fue precisamente el duque de Montpensier, al poco de instalarse en Sevilla. Los artistas de la época posteriormente pintaron a los miembros de la burguesía y la nobleza vestidos con trajes populares. Los majos rondeños usaban vestidos muy semejantes en sus distintas piezas a las demás regiones, pero caracterizados por estar muy adornados y ser muy vistosos. Usaban calzón, por debajo de la rodilla, medias, zapatos con hebilla y los caballistas polainas de cuero, chaleco en el torso con un pañuelo al cuello que dejaba ver el de la camisa y, encima, chaquetilla corta o marsellés con solapas, en general muy adornado, principalmente en la pegadura de las mangas. En la cintura una faja de color. En cuanto al peinado fue muy característico de los majos lucir unas grandes patillas, los cabellos quedaban recogidos en una redecilla o una cofia sobre la que usaban montera o sombrero de tres picos, o también catite encima de un pañuelo de colores anudado a la izquierda. Encima de sus ropas, en época de frío, llevaban invariablemente la capa española.

El Marsellés:

El marsellés o chaquetón de coderas, procede de una prenda de abrigo utilizada por militares franceses, de Marsella, que estuvieron en Andalucía y en la Serranía de Ronda. El marsellés es de paño marrón, con mangas rectas y bocamangas abiertas; presenta costura central en la espalda y dos costadillos.

El Catite:

El catite de Ronda era de copa cónica alta y de ala ancha doblada hacia arriba formando un borde de perfil rectangular. Se llama así por el parecido a un dulce del mismo nombre.

La Maja Serrana Rondeña:

En las prendas femeninas de la época se pueden apreciar elementos decimonónicos, con silueta de estilo polisón, que se consiguía concentrando en el modelo todo el volumen de la saya en la zona trasera. Un segundo rasgo de origen decimonónico es el jubón negro. Las majas llevaban guardapiés de color vivo que dejaba ver los tobillos, medias, zapatos cerrados con hebilla, en el cuerpo un jubón con solapas muy ceñido al cuerpo que se adaptaba a la cintura con aletas, con mangas largas estrechas, adornadas en la pegadura de los hombros y la bocamanga con bordados y, a menudo con muchos botones de plata afiligranada. El pelo quedaba recogido con una cofia o escofia. Muchas veces usaban también un delantal largo y estrecho como adorno. Encima de estas prendas las majas se ponían la basquiña y la mantilla para salir a la calle. Destaca también el uso de madroños y flecos, como adorno o guarnición de la basquiña. La tela más usada fue el paño de seda; también las había de raso, sarga, terciopelo, muer, grodetour, y, especialmente, punto, el género de última moda, muy adecuado para ceñirse al cuerpo. La guarnición siguió siendo de cenefas, cintas de terciopelo, blondas, pero, sobre todo, de algo que no aparecía antes: flecos, también llamados otras veces rapacejo. Se usó mucho el fleco ancho colocado en la falda a modo de volante, que debía oscilar al andar las mujeres, causando el escándalo del clero. Otra peculiaridad de las majas era su actitud, atrevida y segura de sí misma, de descaro, de "despejo", como decían en la época, actitud que se criticaba, pero que también se consideraba atractiva y seductora.

El Guardapiés:

El guardapiés de color vivo que dejaba ver los tobillos, medias, zapatos cerrados con hebilla, en el cuerpo un jubón con solapas muy ceñido al cuerpo.